Publicado en Vida Cristiana

ACTITUDES ANTE LA AUTORIDAD ESTATAL

1 Pedro 2:11-17
11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, 12 manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. 13 Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, 14 ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. 15 Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; 16 como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. 17 Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey. 

Los cristianos son el pueblo de Dios en esta forma muy especial: linaje escogido, real sacerdocio y nación santa  (8-10), y nuestro verdadero hogar está con él. De ese modo, al pasar por este mundo, debemos mostrar con nuestra conducta y relaciones que somos ciudadanos de un país mejor y de una autoridad superior. Es muy significativo que las primeras tres de las cuatro secciones siguientes, que dan ejemplos de esta conducta, usan la misma palabra “sujetos” (13 estado, 18 trabajo, 3:1 familia). Esta palabra tiene el significado lit. de colocarse debajo de otro, considerando así superior a la otra persona (Fil. 2:3).

Es muy claro en el capítulo 2 de la carta de primera de Pedro, que el apóstol hace énfasis marcado en la buena conducta que debe expresarse en actitudes correctas, en especial, la sumisión a las demandas de toda institución (DHH, LBLA, RVR “autoridad”) estatal.

El contexto, como en toda interpretación bíblica, tiene un papel muy importante que debemos citar y reconocer por su aporte, para el mayor provecho del consejo de Dios. Notemos que el apóstol, está escribiendo en tiempos de Claudio Nerón como emperador (54-68 d.C.), uno de los más crueles y perversos regentes romanos. Algunos de los hechos de este déspota personaje contra el cristianismo, han sido consignados en la historia como atroces. Asesinar a su madre, esposa, hermano y a su maestro habla de la crueldad y maldad de este. El incendio de Roma y la acusación de Nerón a los creyentes como originarios, provocaron definitivamente una persecución a todos los cristianos. Se difundieron noticias de ritos asombrosos y atroces, se dijo que era una secta que conspiraba contra los dioses de Roma y el poder legítimamente establecido. El historiador Tácito, contemporáneo a los hechos, describe la persecución en términos horrendos: “El caso es que se comenzó por detener a los que confesaban abiertamente su fe, y luego, por denuncia de aquéllos, a una ingente multitud, y resultaron convictos no sólo de la acusación del incendio sino del odio al género humano.” Los mártires fueron innumerables (una muchedumbre ingente, cito Tácito), los cristianos, morían entre perversos tormentos: crucificados, arrojados a las fieras en el anfiteatro, envueltos en pieles de animales para ser devorados por los perros o leones, convertidos en antorchas vivientes en los jardines vaticanos que el mismo Nerón prestaba para el n macabro espectaculo. En ese contexto y tal vez al final del periodo de Claudio Nerón escribe Pedro.

En un periodo de persecución estatal, del repudio desde el gobierno, de las falsas acusaciones, de las decisiones desfavorables y las muertes injustas, el apóstol instruye sobre la conducta cristiana, la cual, debemos tener en medio de la sociedad: “12 manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; (…) al considerar vuestras buenas obras.. Una conducta que el apóstol describe de buena obras y también de sometimiento.

El Espíritu Santo inspirando al iletrado y vulgar Pedro nos manda “15 Porque esta es la voluntad de Dios:” a someternos y honrar a nuestras autoridades civiles “13 Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, 14 ya a los gobernadores, como por él enviados (…) 17 Honrad al rey.“. Pedro llamaba a los creyentes a la sumisión y honra del mandatario (respeto y consideración. Hacer muestra de respeto, admiración y estima.), respondiendo a la malvada campaña del emperador no con resistencias civiles, no aliándose con la oposición en el senado romano, tampoco promoviendo actos o conceptos de desprestigio contra el malvado gobierno y su cabeza. Pedro recuerda nuestro llamado e invoca con sus hechos y mandamiento a seguir el ejemplo del Señor cuando frente a la autoridad opresiva y destructiva, diciendo: “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; (1Pe 2:21-23)” Los evangelios dan cuenta de Jesús frente a sus opresores con una actitud sumisa, mansa y humilde; frente a Pilato y Herodes guardó silencio reverente y ejemplificante; cuan distante la actitud de muchos de los ministros y seguidores de la fe, que hoy ridiculizan a los servidores y funcionarios públicos, declarándose opositores políticos desde la orilla de la fe difamando y calumniando a la autoridad civil, ignorando las Escrituras y la misión natural del ministerio de la reconciliacion (Tito 3; 2Co 5:17-21). La biblia seguirá afirmando que frente a lo malo se hace lo bueno, frente a la corrupción está la sal (conducta cristiana) y frente a las tinieblas la luz. No es con prácticas o métodos partidistas, con activismos sociales y mucho menos con actitudes que Jesús no tomó: deshonrando al mandatario y su séquito; amados, es con buena conducta y con buenas obras de gente que teme y sigue a Jesús y practicando la enseña de los apóstoles (Ef 2:20) que se producen cambios para la gloria de Dios “12 (…) glorifiquen a Dios en el día de la visitación“.

Tanto Jesús (Juan 18:22, 23) como Pablo (Hech. 25:10, 11) nos muestran que esto no significa que los cristianos deben ser alfombras para limpiarse los pies; podemos y debemos mantener sus derechos legales, con una actitud cristiana y ejemplificante.

Someternos y honrar al que esta en eminencia empieza orando por ellos (1Timoteo 2:1-4)

Suyo en Cristo
Paul Wilbor MB

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Autor:

Predicador y maestro por llamado, pastor por ordenación y obispo por designación. Iglesia Bautista Ekklesia

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